jueves 14 de mayo de 2009

La Nelly

“La Nelly”, creada por Langer y Rubén Mira para el diario Clarín, trata de contar diversas historias y problemáticas de la actualidad. Lo hace a través de un humor irónico pero con cierta ingenuidad o inocencia. En general, las historias son de tres o cuatro cuadros y las remata con algún comentario de burla dirijo a las diversas instituciones del país. Principalmente, La Nelly golpea a la clase dirigente y a los políticos electos.
Por otro lado, el paisaje urbano que se plasma por detrás de los personajes (a veces esta acompañada por alguna vecina, amiga, hijo, etc.), es de vital importancia ya que influye en lo que la historia misma quiere contar y transmitir.
Esta señora grotesca, de pocos modales y con rasgos fisonómicos claramente exagerados, representa al prototipo de mujer argentina, clase media-baja y de escasa educación. No obstante, intenta aprender y lograr adaptarse a los cambios sociales que se imponen en su barrio. Quiere involucrarse en las nuevas generaciones y entender a esta sociedad con cada vez más innovaciones tecnológicas.
Sin lugar a dudas, a través de La Nelly se trata de identificar al personaje de barrio: “la chusma”. O sea, esa típica Nelly que tenemos o alguna vez tuvimos como vecina, y que pregunta, comenta y juzga todo lo que se plantea a su alrededor. La gracia, la picardía y el humor de estos comentarios, radican en que este personaje critica de una manera natural, espontánea, y no hay tema al que no se anime a opinar.

miércoles 13 de mayo de 2009

Para mi amor


A simple vista, ella es una bella mujer con finos rasgos. Su rostro genera una sensación angelical, de paz. Es femenina y transmite frescura, sencillez. Se puede distinguir una leve producción en el cuidado de su aspecto, muy sutil y fiel a su estilo. Solo se observan mínimos detalles esteticos que pasan casi inadvertidos y que sin lugar a dudas no los necesita. A cara lavada, ella deslumbra. Se deja llevar por su naturalidad y desprende una sonrisa contagiosa que brota del momento. Seguidamente, su cara se ilumina y florece la ternura, que la contagia hasta quien resista a su inocencia.
En su rostro se percibe una piel suave y delicada, como una fina hoja de calcar. Del maquillaje, solo se aprecia un tenue esfumado en sus pómulos que prácticamente pasa inadvertido.
Dos diminutas perlas blancas brillan tímidamente en sus delicadas orejas.
Su boca es pequeña y esta formada por unos labios bien marcados. Ellos tambien estan al descubierto, sin labiales que los ensalsen.
Por otro lado, se distingue una sutil y repingada nariz. Sin duda, pareciera haber sido moldeada perfectamente para completar, de esta manera, la escultura mas presiada.
Ella es espontánea y posa como una niña para el flash de una cámara que disfruta retratarla.
Esta contenta y distendida, vive ese momento. Se la ve disfrutar de un día distinto, donde los minutos que corren no la preocupan.
Esta a punto de deleitarse de una fresca torta, elegida especialmente para una calurosa tarde de verano.
En sus delicados y finos dedos reposan varias alianzas. De vez en cuando, ellos se entrelazan en un flequillo que intenta ocultar su mirada. Finalmente, este se rinde y se relaja reposando hacia un costado de su frente. Como una cascada dorada, el resto de su cabellera cae por debajo de sus hombros. Su pelo es lacio y brilla en toda su dimensión.
Por ultimo, ellos son la pincelada más importante de esta imponente mujer. Como dos gotas de oliva que nadan en agua, ellos son los protagonistas. Pese a estar medianamente cerrados, producto de la felicidad que desprende su sonrisa, llaman la atención. Los decoran unas largas y curvadas pestañas que protegen su dulce mirar.

Crónica de un día cotidiano

Un ruido ensordecedor se ensaña conmigo, penetra en mis oídos siendo las 6.20. Mis parpados se resisten, pero no lo logran.
Las primeras sensaciones del día no son buenas, pero finalmente me resigno al comienzo de la rutina diaria. Siempre pienso que “lo más lindo de dormir, es el estado de vigilia en el que uno se encuentra cuando esta obligado a levantarse”. Esos cinco minutos inconscientes, a los que uno se expone, parecieran transformarse en horas. Por eso, son fundamentales y necesarios para creer que descanse lo suficiente y asi poder arrancar el día de otra manera. Pero muchas veces sucede lo contrario, y son los culpables de una maratón diaria que comienza con el sacudon a las sabanas. Luego, continua con una peligrosa corrida por las escaleras y finaliza en una meta urgente y nesesaria: “el agua fría”. Ella es la única que me despeja y me hace comprender que debo enfrentar las obligaciones del día.
Luego, una lluvia bien caliente hace lo suyo. Cinco minutos de relax bajo el agua son la única salida que encuentro para las escasas seis horas de descanso. Seguidamente, una afeitada veloz y un peinado que pareciera no estarlo ayudan a darle cierta presencia a un cuerpo que resiste a salir del hogar.
La elección del traje con la corbata genera un gran dilema todas las mañanas. Parecieran acabarse todas las combinaciones y siempre termino repitiendo el tradicional ambo gris con la corbata azul.
Un mate sin azúcar empeora la situación. El estomago vació se hace escuchar y lo hace en vos alta. Suplica una taza de café con leche y medialunas. Pero no hay tiempo para sentarse en la mesa y darle el gusto, debo partir.
La camioneta saturada de pasajeros pasa a retirarme a escasas cuadras de mi casa. Con una frenada brusca todas las mañanas, 7.20 en punto, levanta a pasajeros y no espera a rezagados.
Finalmente logro subir. En el único asiento que encuentro libre me desplomo y me detengo a observar los rostros de las demás personas. Pareciera que todas han vivido situaciones similares a la mía. Extenuados y agobiados de la rutina, disfrutan de unos últimos minutos de descanso para luego poder comenzar a transitar las obligaciones de un nuevo día.

martes 12 de mayo de 2009

Realismo magico

Desperté. Los rayos del sol asomaban como podían entre las nubes que aprisionaban al cielo. Fuertes latigazos de viento me golpeaban. Arenas blancas volaban como lanzas que pinchaban mi piel. Sentí una fuerte quemazón por todo el cuerpo que hicieron destellar mi llanto de dolor.
De pronto, me di cuenta que estaba solo, faltaba alguien. Levante la mirada y a lo lejos vi a una persona que luchaba en inmensas aguas turbias. En ese momento, me di cuenta que debía reaccionar; tenia que salvarla. Solo alcance a ver sus brazos desesperados, parecían lianas acariciando un monstruo que la envolvía con su fuerza. La tragaba y la escupía, así una y otra vez.
Entre en pánico, sin embargo corrí decidido. Aunque unos metros antes de llegar a orillas del agua, vi como esas bocanadas furiosas se relamían por mí. De todas formas, senti que algo en mi interior me empujaba hacia el peligro. Debia ayudarla. Pasaron segundos, y sentí como una furiosa ola de espuma se envolvía sobre mi espalda y de pronto estaba a su lado. Sentía desesperación y algo que nos tragaba hacia el fondo. En ese momento, mi vida se acababa y el peor presentimiento paso fugazmente por mi cabeza. Sin embargo, ni ella ni yo nos rendimos y de repente, una energía externa nos impulso a la orilla. No supimos que fue, pero por un instante nos sentimos en el aire. Aparecimos agitados en la costa.
Seguidamente, el sol inexplicablemente desplegó sus rayos en una atipica tarde de verano.